La cuestión universitaria

, , Leave a comment

 

 

 

R1ar1am1ac1um1a

Visión unificadora
La cuestión universitaria
Manuel Gracián Barrera
2. ene. 2016

La Universidad actual es una corporación de maestros, alumnos y administrativos que debe contribuir al progreso humano; investigar la verdad en todos los campos, ser fermento de la sociedad, y formar a los estudiantes en un auténtico espíritu de servicio.

La Universidad como corporación ha de tener la independencia de un órgano en un cuerpo vivo. Hay principios guía que no son negociables: libertad de cátedra e investigación; sano pluralismo ideológico; fomento y administración de su patrimonio; vida académica con total independencia de los avatares de la política, el porrismo y el sindicalismo. La Universidad como corporación no puede ser feudo de ninguna facción política.

La docencia debe vincularse con la investigación. Despertar en el educando apego a los ideales nobles, afán de superación del egoísmo personal, y el irrestricto amor a la verdad. El maestro debe tener muy clara la idea de transmitir los conocimientos hasta la intelección total. Pero fomentar en el discente lo invaluable del trabajo bien hecho, con una tarea bien acabada en la perfección humana. Hacer descubrir a los estudiantes que la medida de la solidaridad se calibra por las obras de servicio. Formar a un alumno que sólo piense en obtener riquezas al término de su carrera universitaria, es el mayor fracaso de la Universidad. La paz, la justicia social y la libertar de todos deben ser objetivos programáticos en la formación universitaria.

La cuestión de la UNAM, nuestra alma mater, es auténtica aporía. Es un gigantesco ogro miope con pérdida total del sentido de proporción: autoritarismo burocrático; regulación reglamentaria excesiva para la comunidad de docentes; intromisión y abuso de la tecnología educacional; pérdida de familiaridad entre docentes, discentes y jerarquía académica; desarrollo ingenuo de algunos proyectos de investigación; disparidad enojosa de sueldos y salarios entre la clase universitaria; onerosa compensación monetaria a algunos notables, sólo por asistir a sus cubículos de estudio en el campus; devaluación de la enseñanza aprendizaje, y escasez de la enseñanza tutorial.

Urge restablecer las relaciones de mutua confianza, estructuralmente perturbada hace ya mucho tiempo. Reencontrar la visión unificadora que legitime a la comunidad universitaria hará convertir a la Universidad en agente promotor de los valores humanos.— San Francisco de Campeche.

 

930

 

Leave a Reply

(*) Required, Your email will not be published