Niños convertidos en asesinos

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Niños convertidos en asesinos
Manuel Gracián
5. Jun. 2015

El tercer domingo de mayo conocí una noticia aterradora: “ La tarde del jueves 16 un grupo de niños de 11 a 15 años secuestraron, torturaron, asesinaron y sepultaron a otro menor, de 6 años, cuando estaban jugando”. El reporte de la Fiscalía de Chihuahua (lugar de los hechos) anotó: “Lo amarraron y le pusieron una vara en el cuello con el que lo semi-asfixiaron y cuando el menor cayó al suelo le arrojaron piedras, le encajaron una navaja en la espalda y una vez sin vida lo arrastraron hasta donde depositaron el cuerpo”.

El cuerpo de menor asesinado fue enterrado en el cauce de un arroyo, lindante con la prisión estatal; cubrieron el cuerpo con tierra; disimularon el sitio con maleza seca y, encima, dejaron el cadáver de un perro. Crimen perfecto.

El grupo del ritual estaba integrado por tres varones y dos niñas: dos mujeres de 13 años, un niño de 11 y dos adolescentes de 15 años de edad. Fueron atrapados. Dos de ellos consignados penalmente y los demás, bajo la tutela mixta de la procuraduria y el DIF de Chihuahua. Varios expertos y psicólogos mexicanos atribuyeron el asesinato a la violencia radical, desde que se inició la guerra al narcotráfico en el 2006.

Y apreciados lectores, señalar al satanismo como la causa del homicidio ¿sería motivo de desgarre de vestiduras y, con índice flamígero, señalar a este redactor como retrógrado, medievalista, cuadriculado, entre los adjetivos más inofensivos?…

Es parte de la vida cotidiana la familiaridad de la gente con la consulta de horóscopos, el juego de la Ouija, lectura de la mano, Tarot, adivinación del futuro, asistencia a sesiones de espiritismo, empleo de talismanes, filtros, velas trabajadas, péndulos, visita a magos blancos o negros. Se han puesto de moda los centros de masaje y la curación por la aplicación de las manos de un pranoterapèuta.

Entre las actividades de ocultismo más sofisticadas se encuentran el eneagrama, la interpretación de la escritura automática, los lápices de Charly, el Reiki, la consulta a curanderos y brujos. Se pide ayuda a hechiceros que manufacturan a la medida sortilegios, hechizos, maleficios y mal de ojo. Se participa en ritos de santería, de la sänta müerte (forma eufemística de nombar al diablo), macumba, vudú y, en casos extremos, la participación en la misa negra donde se llevan a cabo consagraciones, pactos diabólicos e incluso sacrificios humanos.

Muchos niños ya no son bautizados. Desde pequeños ven con naturalidad ese mundo de lo oculto en la vida real, en películas, cómics y series televisivas; incluso se da el caso que algunos pequeños jueguen a la Ouija con sus padres o acudan con ellos a sesiones de espiritismo. Después surgen conductas anormales de los niños: se tornan irritables, agresivos, sienten molestias con las cosas sagradas, incluso tienen efectos contrarios a los calmantes que les suministran. ¿que es lo que realmente sucede? Cuado estos niños crecen adquieren un signo evidente de malignidad: la perfidia.

El padre Gabrielle Amorth, exorcista de la Diócesis de Roma, narra dos casos de niños asesinos. Los describe ampliamente en su libro “Mi batalla contra satanás. El último exorcista”, Bogotá: San Pablo, 2012.

Dos niños de diez años asesinaron vesánicamente a James Bulger de 3 años de edad, raptado previamente del centro comercial New Strand de Botole, Inglaterra.

Erika Nardo en complicidad con su novio Mauro Favaro—ambos de 16 años de edad—asesinaron a puñaladas a su propia madre y a su mismo hermano Giancarlo, de 11 años de edad, en Italia.

Algunos conocedores de las demonopatías han podido precisar que la agresividad es común en los niños violentados por alguno de sus padres. Se atreven a decir—no en todos los casos—que la violación de un padre contra sus hijos es un canal de transmisión de fuerzas del mal. Sin embargo en muchos casos no se encontraron causas salvo el contacto fortuito con operadores de artes mágicas y de ocultismo.

Todas las actividades de magia y ocultismo desatan fuerzas misteriosas que obtienen dominio sobre la realidad física y mental. El peligro radica en la entrega de los adeptos a comportamientos demoniacos y su inclusión en algunas sectas satánicas. Dicen quienes conocen estos terrenos que sin la acción demoniaca no podría existir este perverso mundo de lo oculto. El caso de los niños secuestradores y asesinos de Chihuahua, linda en estos ámbitos. – M.G..

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