Retorno a los clásicos o desvelamiento de santones

, , Leave a comment

Devaneo sentimental
Retorno a los clásicos o desvelamiento de santones
Manuel GRACIÁN
4 Sep. 2012

A fines de 1945, Espasa-Calpe publicaba Los Clásicos redivivos. Los Clásicos futuros, en la añorada Colección Austral, en su Serie Verde de Ensayos y Filosofía. Su autor, José Martínez Ruíz, Azorín, llamaba divertimiento a las semblanzas aperdigadas por su amigo y alumno Ángel Cruz Rueda.

En el prólogo el insigne Azorín consideraba: ¿Y por qué no serán de hoy los que fueron de ayer? Fueron de ayer; pero son de todos los tiempos. Vivieron ayer y viven hoy (…) Si los clásicos son vitales, con vida inextinguible, a su estro afortunado se debe (…) Lícito es revivir por palintocia literaria, a todos estos hombres que nos son familiares…

Es condición humana tener en poco lo que poco cuesta. El fenómeno de recordar el pasado, mediante el retorno a la memoria, puede ayudar a adquirir viva conciencia de nuestra propia identidad. Por ello, traer a la percepción a algunos de los grandes escritores mexicanos del pretérito —clásicos redivivos—puede servir de modelo digno de imitación, es estos tiempos de tanto confusionismo; especialmente a aquellos que el desdén, o la tirria política, han camuflado en el desván del olvido.

Y el pequeño filósofo, el del paraguas rojo, nos atiza en Los Clásicos futuros: Deseo completar este desfile con el recuerdo de algunos contemporáneo (…) ¿Y por qué yo en estos devaneos, no he de colocar, junto a los antiguos, los modernos? En efecto, ¿por qué no habrá que colocar—junto a los redivivos—a escritores contemporáneos, verdaderos Clásicos? ¿Y quienes son? Con certeza se entablará debate sobre el elenco; no cabe duda. La querella de los buenos, los silenciados por la mercadotecnia mediática, los que no simpatizan a los poderosos ¿invalidarán el posicionamiento inicuo de muchos santönes de la literatura mexicana?

¿Qué sentimos al ingresar a una librería y fatigarnos con la ingente avalancha de libros? ¿Cuántos son realmente valiosos en la montaña ordenada de textos? ¿Para que escribir un libro más, si— además de la gran dificultad en su distribución, y la poca ganancia en cada ejemplar—el nuevo volumen caerá como gota de agua en la arena caliente del desierto mexicano? ¿Cómo elegir un buen rimero de libros, sin comprar algo inútil o perjudicial?… ¡Cuántas veces se cree llevar debajo del brazo un libro…y sólo es carga de basura!

Del devaneo sentimental de Azorín al imperioso desvelamiento de santones. ¡Alfonso Reyes, Octavio Paz, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Carlos Fuentes, René Avilés Fabila…acreditados por el tiempo!

¿Algún santón con pies de barro moldeado en el legendario país de Oz? ¿José Emilio Pacheco, Fernando del Paso, Elena Poniatowska, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Silvia Molina, Hernán Lara Zavala, Paco Ignacio Taibo II, Jorge Volpi, Xavier Velasco, Juan Villoro, Laura Esquivel, José Agustín, Carmen Boullosa, Ángeles Mastretta, Mónica Lavín, Sandra Lorenzano…?

 Ardua tarea; difícil distinguir trigo de cizaña. Trillar, moler, cerner, discernir… tarea para doctos y eruditos. Tras muchas vigilias y trabajos—como escribió Cervantes al final del Quijote—quizá otro cantará con mejor plectro (Forse altri canterà con miglior plectro. Orlando Furioso XXX, 16).-MG

9722

 

Leave a Reply

(*) Required, Your email will not be published