Ubú en Campeche

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Surco campechano
UBU en Campeche
Manuel GRACIÁN
29.09.2014

Ubú Rey.- Un titerero becaleño, en su niñez, conoció al señor UBU en Francia. “ ni es un caballero, ni un burgués medio, ni un grosero por antonomasia; es simplemente un anarquista perfecto”. Así lo definió Alfred Jarry, cuando se lo presentó. Ubú fue el inventor de la Patafísica. Cuenta la leyenda que andando el tiempo, llegó a ser rey. Y solía colocarse torundas de algodón en los oídos, cuando alguien se atrevía a decir una verdad.

Cachipollas.- Las efímeras son insectos efemerópteros; se les conoce vulgarmente como cachipollas. Son insectos blandos y frágiles. Su vida es muy corta: emergen en la tarde y, en la mañana siguiente, mueren. Vuelan en grandes enjambres—nunca andan solas—; son atraídas fuertemente por la luz artificial, por la luz de las candilejas. De este breve texto, se podría decir que es una cachipolla, una crítica efímera, sobre las cachipollas políticas.

Parafernalia.– Y todo esto viene a cuento en relación con el informe municipal anual, que han entregado los 11 munícipes campechanos. Por fín, acabó el undécimo, acompañado de toda la debida y proporcionada parafernalia. Este raro término significa “conjunto de usos habituales en determinados actos o ceremonias, y de objetos que en ellos se emplean”, según los bárbaros de la RAE. En los 11 campeches, la parafernalia de los informes consistió en aquelarres, conciliábulos, asambleas, acarreados, ferias, legión de personas y toda esa logística—como ahora le dicen, a la lógica que emplea el método y simbolismo de las tropas civiles en campaña. Y, ante tal parafernalia, el titerero becaleño calificó a todos y a cada uno de los informes municipales de pandemonio.

Pandemonio.Pero no querido lector, en los informes no se manifestó ningún demonio (bueno quizá hubo uno en un municipio del Estado, y no precisamente del PAN). Los brujos de la RAE describen que el pandemonio es un lugar en que hay mucho ruido y confusión. En uno de esos pandemonios, un exgobernante se atrevió a calificar de congruencia ortostática a uno de los 11 alcaldes. Y dice el titerero que el mismo funcionario no quedó conforme con su autopercepción emocional y se autojustificó dando las gracias a sus corifeos.

Alcaldes.- Al final de los actos municipales de los 11 campeches, el titerero compiló los 11 documentos. Lo hizo a mano, pues no se ha aventurado al empleo de adminículos cibernéticos. Ociosamente fue borrando de los Informes Municipales la relación de obras de la federación, todas las alabanzas endilgadas al ejecutivo estatal en turno, al federal, las palabras de autoelogio, las excusas proferidas y las promesas de lo por venir. Poco, muy pocó quedo, casi nada. Sorpresivamente, las páginas de los informes quedaron difuminadas…en blanco.

Hojarasca.– El preocupado titerero, llamó a uno de sus más cercanos aprendices y—en memoria del señor UBÚ—alabó las hojas y la espesura de un gran cañaveral y, de memoria, citó a Iriarte: “Mas luego que del viento el ímpetu violento, una caña abatió, que cayó a la ría, en tono de lección le dijo: ‘Ven a verla, hijo mío; por fuera muy tersa, muy lozana; por dentro toda fofa, toda vana’…” ¿Lozanía?…¡Hojarasca!

Teatro del absurdo.- Rememoró el becaleño, el tiempo en que solía ayudar al señor UBÚ en su retablo del absurdo… Y, casi hablando consigo mismo…externó: “Lo que te voy a dar—comentó a su aprendiz— es mejor que el dinero. Te voy a dar las marionetas, ya que yo con ellas jamás he tenido que pedir dinero prestado”.  Y caminando con detenimiento por el precioso malecón campechano, rumbo a los manglares, desapareció para siempre.- M.G.  San Francisco de Campeche, septiembre de 2014.

 

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