Umberto Eco, Evagrio Póntico y el demonio del mediodía

, , Leave a comment

  • A Umberto Eco, estro imaginativo, con afecto (Divertimento campechano)

Combate Espiritual
Umberto Eco, Evagrio Póntico y el demonio de mediodía
Manuel Gracián
8 sep. 2012

El sábado 7 de mayo de 2011, recibí un Tweet abierto de @umbertoeco_ :”¿Finalmente puedo esconder de mi mismo el hecho que hoy mi avanzada edad aún es agitada por el demonio del mediodía?”

Y, de pronto, recordé algo de Eco: “Desde que escribí ‘El nombre de la rosa’ recibo muchas cartas de lectores que preguntan cuál es el significado del hexámetro final, y por qué el título inspirado en él (…) El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?» (Apostillas a El nombre de la rosa, Barcelona: Lumen, 1983, p. 9).

La tradición espiritual a menudo ha comparado la vida ascética a una batalla, a una guerra contra los enemigos del alma. El combate espiritual ocupa un lugar muy importante en todo el mundo. Algunos escritores espirituales dicen que “los enemigos que provocan esta guerra, ya han sido desenmascarados en la Escritura: satanás, el mundo y la carne (Rom 7-8, 12:31, 14:30, 16:11).

El combate no puede evitarse, se haya o no alcanzado la caridad perfecta (Pseudo-Macarius). Para los cristianos la vida espiritual es esencialmente el combate contra los demonios (Efe: 6:12)

Evagrio Póntico (345-399) fue discípulo de los dos Macarios (egipcio y alejandrino). Fue el primer monje que escribió varios textos; también fue el fundador del misticismo monástico. Antes de Twitter él expuso su doctrina en la forma de aforismos (literatura gnómica, sentenciosa, de los filósofos); fue el creador de Las centurias gnósticas de Evagrio. El enfatizó que la función esencial de los seres espirituales era experimentar la unión con Dios, el Trascendente, expresada como luz pura e increada.

Evagrio señaló que el demonio no llega directamente a nuestro intelecto: sólo puede presentarnos fantasmas de la imaginación. El combate contra los demonios, por tanto, se lleva a cabo, solamente, en el mundo ilusorio de la imaginación. Los demonios no conocen nuestro corazón; solamente a través de la observación aprenden a conocernos: Evagrio aseguró que, en esa habilidad, han adquirido gran destreza. Todos los pensamientos demoniacos acarrean al alma conceptos de cosas aparentemente sensatas.

Evagrio siguió el gran discurso de Antonio; la regla de oro del discernimiento, simplificada más tarde en un axioma: Quidquid inquieta test diabolo (cualquier desasosiego viene del diablo). ¡El diablo es un mentiroso! Evagrio condensó su enseñanza en el capítulo VI del Praktikos. Esta reflexión condujo a Evagrio hacia la teoría de los Ocho pensamientos malignos (gula, adulterio, avaricia, desaliento, irritabilidad, “fastidio de ser monje” (acedia), vanagloria y orgullo) (el extracto griego se publica en Migne PG 40,1272-6), De octo vitiosis cogitationibus ad Anatolium). De los 8 vicios señalados, la originalidad de Evagrio destaca el sexto de la lista: acedia (abatimiento): preeminente tentación del solitario.

Hasta ahora se ha oído de Umberto Eco y de Evagrio Póntico; pero, ¿dónde está el demonio del mediodía? He intentado antes breve explicación, aderezada con algo de salgarismo (E. Salgari) y mannismo (Thomas Mann). Eco ha comentado: “la cuestión es construir el mundo, las palabras vendrán casi por sí solas. Rem tene, verba sequentur» (Apostillas a El nombre de la Rosa, Barcelona: Lumen, 1084, pp. 28, 43)

¿Cuál es el sentido que Evagrio otorgaba a la Acedia: cobardía (deília), abatimiento (katepheia ), tristeza (lype)?… Evagrio fue el primero en identificar al demonio de la Acedia—abatimiento —con el “demonio del mediodía” del salmo 90 (91):6 *

Evagrio abandonó algunas veces su discurso sentencioso por uno discursivo. Observemos: “El demonio de la acedia—también llamado el demonio del mediodía—es el que causa el problema más grave de todos. Ejerce su ataque sobre el monje cerca de la cuarta hora (hacia las diez de la mañana) y asedia al alma hasta la octava hora (dos de la tarde, en punto). Primero hace parecer que el sol apenas se mueve, si acaso, y que el día dura 50 horas. Entonces limita al monje sólo a mirar por la ventana, y otear cuidadosamente al sol, para determinar que tanto falta para la novena hora (3 p.m., era la hora habitual para el almuerzo)…Entonces también infunde en el corazón del monje odio por el lugar, odio por su propia vida, odio por el trabajo manual…Él representa la vida extendiéndose durante largo período de tiempo…Ningún otro demonio sigue de cerca los talones de éste (cuando es vencido) pero solamente un estado de profunda paz e inexpresiva alegría surgen de este combate.” (Praktikos, 12, Sources Chrétiennes, Paris, 1941- , 171:521y ss).

J.A. Fortea (1968- ) exorcista español contó que, durante un exorcismo, un demonio reveló el nombre de los cinco demonios más poderosos; jerárquicamente: Satanás, Lucifer, Beelzebub, Belial y Meridiano(es posible que el demonio chismoso haya sido uno llamado Asmodeo) (Summa daemoniaca, México: Nueva Evangelización, 2004, pp. 31-33).

En el primer año de este siglo (2001), recibí una carta sumamente interesante, de un exorcista italiano extremadamente amable, muy cercano al jefe de los exorcistas de la Diócesis de Roma. Describe, preocupado: “Recibí una carta en estos días con una fotografía de una joven Cerdeña, que está trastornada por la estantigua de demonios. Uno es llamado Asmodeo, y el otro Meridiano. La joven de 23 años sufre enormemente. La familia está muy disgustada porque incluso las vidrieras de las ventanas son reducidas en astillas. Ni el párroco ni el arzobispo de Cagliari (Casteddu) hacen nada al respecto”…

¡Existe gran batalla entre el bien y el mal….y los responsables de ese combate no pelean debidamente! ¿Es el demonio Meridiano, el que posee a la joven siciliana, el mismo diablo denunciado por Evagrio o por Umberto Eco, el demonio del mediodía? ¿Puede Umberto Eco finalmente esconder de sí mismo el hecho que aún a la fecha su edad avanzada es aún agitada por el demonio del mediodía?…

Me gusta recordar algunos pasajes de mismo Eco en Apostillas a El nombre de la Rosa: “Recuerdo que Abelardo se servía del enunciado nulla rosa est para mostrar que el lenguaje puede hablar tanto de las cosas desaparecidas como de las inexistentes. Y ahora que el lector extraiga sus propias conclusiones”. (Apostillas a El nombre de la Rosa, Barcelona: Lumen, 1084, p. 9)

¿Y que puedo yo decir acerca de Meridiano, el demonio del mediodía?…¡Está trabajando duro…y bien acompañado! M.G.8 sep 2012.

Apostilla: Para Juán Clímaco (575-649), la cura más eficiente para el abatimiento (acedia: demonio del mediodía, meridiano) es la curación de la tristeza, Penthos ( Scala Paradisi 13; PG 88:860D)

* Me ha parecido percibir al demonio Asmodeo, en el Salmo 91 (90):5…»No temerás al espanto nocturno…

 
 

91401

 

Leave a Reply

(*) Required, Your email will not be published