Treinta años después

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El gran sismo
Treinta años después

19.sep.2015

Pretérito perfecto simple
(19-sep-2010): Desde hace tiempo he visto en Internet secciones de ciberdiarios llamados blogs. Dos de mis cuatro hijos me han invitado con insistencia a elaborar un blog. Y después de haber solicitado hospitalidad a varios periódicos de cobertura nacional, sin respuesta,  he decidido construir mi propio espacio. Estas páginas que ves han sido diseñadas por mis dos hijos mayores. Están escritas por mí, con auténtico espíritu de solidaridad: compartir con los demás lo que yo creo que es bueno, bello y justo y verdadero.

Con motivo del Bicentenario de México, y del vigésimo quinto aniversario del terremoto del 85, con solemnidad personal doy principio a este Blog. Busqué en el Diccionario panhispánico de dudas y encontré lo siguiente: “…término inglés webblog (de web+log (book); abreviado, blog), que significa ‘sitio electrónico personal, actualizado con mucha frecuencia, de donde alguien escribe a modo de diario o sobre temas que despiertan su interés, y donde quedan recopilados asimismo los comentarios que esos textos suscitan’.

Dedico de corazón todos estos escritos, los pretéritos, los actuales y los venideros a todos los jóvenes de México. A ti, lector, si eres de los jóvenes de 1968 o los del jueves de Corpus; a ti también si eres de los jóvenes de 1985; a ti, lector amable, si eres intemporal, joven ya no de los años, sino del corazón. Y de manera muy singular al joven mexicano de hoy, a quien debemos los adultos la responsabilidad de entregarles un México en paz, productivo, solidario y seguro…

Todos los mexicanos, de todas las edad, juntos, solidarios debemos reconstruir México con la civilización del amor. ¡La tarea es grande, comencemos! Parafraseo a aquel que habló longo de la civilización del amor: en este milenio una nueva civilización debe surgir. La tarea es ingente; considerémosla todos juntos; es como “embarcarse; no se sabe que naves se encontrarán, que tempestades se padecerán; en que puertos habrá que hacer escala. Se parte, sin haberlo previsto todo, y se llega…el riesgo existe; pero no impide partir” (Lebret, L.J.(1960). Principios para la acción. Barcelona: Estela).- M.G. Septiembre 16 en el Bicentenario de México y el XXV del terremoto de 1985 en la ciudad de México

Presente indefinido
(19.sep.2015): Hoy cinco años después vemos en el mundo la inadaptación al nuevo siglo. La creciente corrupción de los gobernantes; políticos empresarios y empresarios políticos que olvidan que la riqueza es generada por los obreros; crisis de valores porque hay crisis de hombres. Campean el relativismo, el egoísmo y el dogmatismo.

Hay constante debilitamiento de la verdad; superficialidad y mediocridad de las masas; pérdida del sentido de la vida, hedonismo y evasiones mentales; sobrevaloración de la inteligencia; reducción y simplificación de la realidad.

Urge, como nunca antes, establecer las condiciones para el conocimiento de la realidad y llegar, a través de la coherencia y la libertad interior, a la formación del hombre auténtico. El camino es difícil: conocimiento de uno mismo, aceptarse a uno mismo, afrontar la realidad, ser profundamente sincero y transformarnos en el hombre integral.

La mentalidad moderna está habituada a juzgar todas las cosas bajo el aspecto de su utilidad. El hombre es un misterio para sí mismo. Y la realidad es que «para conocer al hombre, al hombre verdadero, al hombre integral es necesario conocer a Dios» (Pablo VI). Así lo enfatizó encendidamente Catalina de Siena: «En tu naturaleza, deidad eterna, conoceré mi naturaleza”.

Hoy treinta años después del gran sismo, mi familia y yo (Laura Aminta, Emmanuel, Oscar Rafael, Laura María y Carlos Virgilio) bendecimos, alabamos, glorificamos y damos gracias a nuestro Creador, por habernos permitido sobrevivir a las inclemencias inefables del terremoto, en aquel aciago jueves de 1985, en la ciudad de México. Deo gratias!- M.G.

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