El legislador y la ley infame

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Volterianismo trasnochado

¿Debe castigar la ley a una mujer que procura un aborto? ¿o debe el Estado facilitar la interrupción de la vida intrauterina en gestación? Muchas controversias…

La legislación que penaliza el aborto es una legislación bárbara. Es difícil saber qué culpabilidad pueda tener una mujer que intenta interrumpir su embarazo. Ante un caso concreto, el gobierno, el Estado, las Iglesias tendrían que acogerla con gran respeto y consideración; sostener su esperanza, y ayudarla a resolver sus dificultades personales y  socioeconómicas. No es posible hacer un pronunciamiento en abstracto.

Autorizar legalmente el derecho a interrumpir el embarazo en los primeros días de gestación es condenable. Justificar por decreto un procedimiento, biológica y moralmente decadente, con el pretexto de actualizar la legislación, es un signo de perversión estatal o federal; revela la enajenación de la clase gobernante de una sociedad, que se dice sana.  Unos, promueven la destrucción de la vida humana en gestación;  otros, los jueces constitucionales, irresolutos para dictar sentencias justas que pudieran parecer impopulares;  y los responsables de la conducción del Estado…tácticas dilatorias y tibieza…mientras otros deciden.

Y en tanto los jueces de la Suprema Corte  de Justicia de la Nación dictan  sentencia sobre la incontrovertible inconstitucionalidad de una ley homicida,  son ya miles de muertes de niños o niñas, menores de 12 semanas  de vida intrauterina, provocadas en el ambiente higiénico y climatizado de un quirófano, quizá bajo los acordes de El Huapango de Moncayo, por verdugos voluntarios que estudiaron Medicina.

La juridicidad no la crea el poder político ni la sociedad; dimana del ser humano. Fundir juridicidad y legalidad es hacer tabla rasa de la dignidad del hombre y la mujer. La prepotencia partidaria, federal o estatal, no tiene cabida en el derecho. Muchos juristas han colocado la ciencia del derecho en la tesitura de dar validez a los atentados contra el ser humano más indefenso—el del claustro materno, de donde todos provenimos—con tal que revista el ropaje formal de ley.

Cito a un gran educador, cuando dijo: “veo con claridad la falta de resistencia, o la ineficacia de esa resistencia a las leyes infames, porque hay arriba, abajo, en medio, muchos, ¡pero muchos!, adocenados”. México, estado ineficaz, ingresó  a formar parte del Cuarto Mundo: el del subdesarrollo moral.La tibieza nunca ha sido buena consejera; el crimen…menos.-

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