La Corte de Florence

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A don Manuel Crescencio García Rejón y Alcalá, campechano, padre del juicio de amparo (1799-1844)

Absurdidad mexicana
La Corte de Florence
13 Ene. 2013

No cabe duda que los Ministros de la Suprema Corte de Justicia son entes privilegiados. Reciben salarios de reyes; cortejo ingente les elabora todo el trabajo pesado. Ellos, los jueces constitucionales, sólo deliberan y…dictan sentencias.

En la Corte mexicana priva contubernio de asombro. Es el máximo tribunal del País. Se integra por 11 ministros repartidos en dos salas y el presidente de la Corte, quien no integra sala; cada sala tiene su propio presidente.  La sofistería y la catarsis son los principales procedimiento esgrimidos. En la sala penal funge un presidente y cuatro ministros; la mayoría de las sentencias son por consenso. En ella, el responsable del procedimiento en debate siempre sale bien librado. Es evidente la colusión entre ellos a favor de los poderosos, especialmente el presidente de la República. Y la balanza se inclina con base en legalismos engañosos.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación es un órgano jurisdiccional político y federal cuya finalidad es defender la Constitución, como su intérprete supremo. Su actividad más importante como poder del Estado es impartir Justicia. Y a través de los años,  los jueces constitucionales no  han  aprendido a distinguir entre legalidad y justicia. No ven seres humanos, atienden papeles, legajos, expedientes. Es una Corte muy primitiva aún, diría atávica, a pesar de su amor por la Constitución.

La conducta de los jueces es errática. El estudio de las sentencias lo demuestra apodícticamente. Y si en un sexenio la sentencia fue azul; en otro, la misma, muta a verde o a roja (colorada por la vergüenza de los fallos fallidos). Y como siempre, queda demostrado que el apego de los jueces constitucionales a la legalidad, sigue dando validez  jurídica a los atentados contra muchas personas, con tal de revestirlos con el ropaje formal de la ley.

Podría citar todas las aberraciones de la Corte–de los Jueces constitucionales–en los años pasados. El afer Cassez es un verdadero escándalo. El diciembre de 2005 la francesa fue capturada por complicidad en graves secuestros. Se cree que en tal detención se violaron muchos derechos de la secuestradora (¿Y las de las víctimas?). Y a pesar de un proceso viciado en su origen–sentencia azul–se dictaron tres sentencias condenatorias.

Ahora, 2013, con un nuevo delfín oficialista en la Corte, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, en contubernio con los tres ministros y su presidente de Sala, consensuaron: los derechos de Florence Cassez habían sido violados (¿Y los derechos de las victimas mexicanas?). Al paso, en catarsis jumental, concedieron el amparo para que Cassez pudiera ser puesta en libertad.

Dice el redactor de Templo Mayor, de Reforma que Alfredo Gutiérrez Ortiz-Menacontrario a lo que todo el mundo esperaba, se manifestó en favor de liberar a Florence Cassez” (F. Bartolome, Reforma 24 Ene. 2013) Y con el clásico procedimiento de forzar el fiel de la balanza, por magia oficial, tres jueces constitucionales de la Sala Penal, decidieron liberar a la extravagante Florence. Lo demás…todo mundo lo conoce.

¿Cuál es entonces el veredicto de los verdaderos jueces, la opinión pública?: La Corte ha cometido derelicción de Estado: abandonó una facultad con ánimo de poner fin a una propiedad. ¿Y a cuál propiedad han renunciado, ominosamente, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación?: A la virtud de la JUSTICIA, sin garabatos. ¡Triste y abominable  absurdidad de la Corte Mexicana!- MGB

Posdata: “Un pueblo que no goza de la paz que genera la confianza en la justicia está propenso a precipitarse en la abyección (Burgoa)

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